Los representantes legales del ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, han remitido un escrito al juzgado especializado en violencia sobre la mujer para desmontar la versión de la agente que lo acusa de agresión sexual. La estrategia de la defensa se centra en señalar que la denunciante actúa motivada por los celos y persigue un claro beneficio económico a través de una pensión, al tiempo que exigen el cese de las filtraciones a los medios por parte de la acusación.
Un supuesto móvil económico y personal
Según el equipo legal del ex alto mando policial, la agente estaría intentando justificar que los hechos ocurrieron mientras se encontraba en “acto de servicio” y bajo la jerarquía de González, a pesar de que ella misma habría admitido que él no era su superior directo. El objetivo de esta maniobra, según la defensa, sería asegurar una lucrativa pensión de jubilación que podría alcanzar el 200% de su salario en caso de lograr una condena.
Los abogados describen a la demandante como una persona resentida y celosa, cuyo único fin es destruir la reputación del acusado. Para sustentar esta postura, argumentan que la mujer acudió voluntariamente al domicilio del exDAO portando su arma reglamentaria para pedirle explicaciones sobre presuntas infidelidades con otras mujeres.
Contradicciones en la versión de la agente
El documento presentado ante el juez subraya diversas inconsistencias en el relato de la presunta víctima. La defensa asegura que, durante su estancia en la vivienda, la agente se negó a marcharse pese a ser invitada a hacerlo en múltiples ocasiones, mantuvo una actitud afectuosa e, incluso, se despidió con un “adiós cariño, nos vemos el domingo”. Aunque la mujer negó inicialmente haber pronunciado esas palabras, el audio que ella misma entregó a la investigación confirmaría esta despedida amistosa.
Otro punto de fricción es el análisis de dicha grabación. Mientras que la acusación sostenía que en el audio se percibe el sonido de la cremallera de un pantalón, la defensa ha aclarado que la propia agente reconoció que su pantalón era de botones. El ruido, por tanto, correspondería a la riñonera donde guardaba su pistola. Además, los abogados destacan que la denunciante contactó telefónicamente con González tras la supuesta agresión y recuerdan que en el pasado ya había denunciado a otro compañero de la corporación tras una relación sentimental, un proceso que terminó con un resultado judicial desfavorable para ella.
Petición de amonestación a la acusación
Por último, los letrados Ignacio Fúster y José Carlos Velasco han solicitado formalmente al juez que aperciba al abogado de la agente, Jorge Piedrafita. Le acusan de vulnerar el carácter reservado del procedimiento mediante la difusión de “falsas verdades” y la omisión deliberada de las contradicciones de su clienta. Según exponen, desde que se hizo pública la querella hace más de un mes, la acusación ha realizado más de cuarenta apariciones en medios de comunicación valorando y tergiversando el contenido de las actuaciones judiciales.
