El crucero polar MV Hondius, convertido en el epicentro de un brote internacional de hantavirus, llegará este domingo a Canarias en medio de una de las mayores alertas sanitarias registradas en Europa desde la pandemia de Covid-19. A bordo viaja una variante extremadamente infrecuente y especialmente peligrosa: la cepa Andes, el único hantavirus del mundo con capacidad demostrada de transmisión entre personas.
La situación ha desencadenado una operación internacional de bioseguridad coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y el Gobierno español, tras confirmarse ya tres fallecidos, varios casos graves y decenas de contactos potencialmente expuestos repartidos por distintos países.
El buque, operado por Oceanwide Expeditions bajo bandera neerlandesa, zarpó el pasado 1 de abril desde Ushuaia, en Argentina, para realizar una expedición polar hacia la Antártida y el Atlántico Sur. Lo que comenzó como un viaje turístico de lujo terminó convertido en una crisis sanitaria internacional.
La gran diferencia: esta cepa sí puede contagiarse entre humanos
El elemento que más preocupa a epidemiólogos y autoridades sanitarias no es únicamente la letalidad del virus, sino la naturaleza concreta de la variante detectada.
La mayoría de hantavirus conocidos se transmiten exclusivamente desde roedores al ser humano, normalmente mediante inhalación de partículas contaminadas procedentes de orina o heces. Sin embargo, la cepa Andes —endémica de Argentina y Chile— es una excepción documentada científicamente: puede propagarse de persona a persona en contactos estrechos y prolongados. Ese detalle cambia completamente el escenario epidemiológico.
El ECDC y la OMS han advertido de que la transmisión puede producirse especialmente durante las fases iniciales de la enfermedad, cuando el paciente aún no presenta un cuadro respiratorio extremo pero ya desarrolla una elevada carga viral. En espacios cerrados, como camarotes, aviones o entornos hospitalarios sin protección adecuada, el riesgo aumenta considerablemente. Precisamente por eso la llegada del MV Hondius a España ha obligado a activar protocolos de aislamiento de alto nivel y vigilancia epidemiológica reforzada.
Tres muertos y varios pacientes críticos
El brote comenzó de forma silenciosa. El primer fallecido fue un pasajero neerlandés de 70 años que comenzó con síntomas el 6 de abril y murió a bordo apenas cinco días después, el 11 de abril. Inicialmente no se conocía la causa del colapso respiratorio. Posteriormente falleció su esposa, de 69 años, tras ser evacuada a Johannesburgo, en Sudáfrica. Un tercer pasajero, una mujer alemana, murió el 2 de mayo en el propio barco.
Además, un ciudadano británico permanece ingresado en estado crítico en una UCI sudafricana con síndrome cardiopulmonar severo, shock cardiogénico y fallo multiorgánico. Las autoridades sanitarias han identificado también varios casos sospechosos adicionales entre pasajeros y tripulación.
Mortalidad extremadamente elevada
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus provocado por variantes americanas como Andes es una de las infecciones virales respiratorias más letales conocidas.
Las tasas de mortalidad pueden situarse entre el 30% y el 50%, dependiendo de la rapidez del diagnóstico y del acceso a cuidados intensivos avanzados.
En Argentina, país desde el que partió el crucero, las autoridades sanitarias ya habían alertado antes del viaje de un repunte histórico de casos de hantavirus durante la temporada 2025-2026. Según los datos oficiales citados en el informe, se registraron 101 casos y 32 fallecimientos, con una letalidad nacional cercana al 32%.
La cepa Andes preocupa especialmente por la rapidez con la que puede evolucionar el cuadro clínico. Los pacientes suelen comenzar con síntomas similares a una gripe fuerte —fiebre, dolor muscular, cefalea y malestar gastrointestinal— antes de desarrollar una neumonía bilateral grave y un síndrome de distrés respiratorio agudo potencialmente mortal.
El problema oculto: hasta 45 días de incubación
Otro de los factores que ha disparado la alarma internacional es el larguísimo periodo de incubación del virus. Según la OMS y el ECDC, una persona infectada puede tardar entre dos y ocho semanas en desarrollar síntomas. Es decir: alguien expuesto hoy podría no enfermar hasta mediados o finales de junio.
Eso convierte a los controles aeroportuarios tradicionales en herramientas insuficientes, porque una persona puede viajar completamente asintomática mientras ya se encuentra incubando el virus. Y eso es precisamente lo que ya ocurrió.
La fuga de pasajeros que extendió la alerta internacional
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió el 24 de abril, cuando el barco hizo escala en Santa Elena. En ese momento, antes de confirmarse oficialmente el hantavirus, entre 29 y 30 pasajeros desembarcaron y continuaron viaje en vuelos comerciales internacionales hacia distintos países. Algunos de ellos compartieron trayectos aéreos con la pasajera neerlandesa que moriría poco después en Sudáfrica.
Actualmente existen seguimientos epidemiológicos activos en Reino Unido, Suiza, Francia, Singapur, Estados Unidos y otros países. Incluso una azafata neerlandesa que trabajó en uno de los vuelos ha desarrollado síntomas compatibles y permanece aislada en Ámsterdam. Las autoridades sanitarias consideran que esos desplazamientos internacionales representan el mayor riesgo de expansión secundaria del brote.
España prepara una operación de máxima bioseguridad para este domingo
La llegada del MV Hondius a Tenerife este domingo ha provocado un fuerte choque político y sanitario. El Gobierno español autorizó la operación tras la petición directa de la OMS, pero las autoridades canarias han mostrado públicamente su preocupación por la capacidad hospitalaria insular y por los riesgos derivados del desembarco.
El plan contempla que el barco no atraque directamente en puerto. Permanecerá fondeado frente a Granadilla de Abona y los pasajeros serán evacuados mediante lanchas especiales hacia corredores sanitarios controlados.
Los ciudadanos españoles serán trasladados posteriormente al Hospital Gómez Ulla de Madrid para cumplir cuarentenas prolongadas bajo vigilancia epidemiológica.
No existe vacuna aprobada por la EMA
Uno de los aspectos menos conocidos del hantavirus es que actualmente no existe en Europa una vacuna aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) contra la cepa Andes ni contra el síndrome cardiopulmonar asociado.
Aunque algunos países asiáticos desarrollaron vacunas experimentales frente a variantes del “Viejo Mundo” —especialmente en China y Corea del Sur— estas formulaciones están orientadas a cepas diferentes que producen síndrome renal, no la variante Andes americana. Además, ninguna de esas vacunas cuenta con autorización de la EMA para uso en la Unión Europea.
Tampoco existe actualmente un tratamiento antiviral específico universalmente eficaz. La atención médica se basa principalmente en soporte respiratorio intensivo, ventilación mecánica y cuidados críticos avanzados.
Una amenaza distinta a la Covid, pero con elementos inquietantes
Los expertos insisten en que el hantavirus no tiene la capacidad de transmisión masiva del SARS-CoV-2 y que el riesgo para la población general sigue considerándose bajo.
Sin embargo, el brote del MV Hondius ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios frente a zoonosis emergentes capaces de cruzar continentes en cuestión de horas mediante el transporte internacional.
La combinación de una mortalidad muy elevada, transmisión humana documentada y largos periodos de incubación ha convertido el caso del MV Hondius en un escenario seguido con máxima atención por organismos de salud pública de todo el mundo.
