El contraste no podría ser más marcado. Si el lunes por la mañana los focos de Plaza de Castilla iluminaban el semblante serio y esquivo de Santos Cerdán a su llegada al Juzgado de Instrucción Número 9 de Madrid, la noche del martes ofreció una estampa radicalmente opuesta. Menos de 48 horas después de someterse al interrogatorio del juez Arturo Zamarriego por el denominado ‘caso Leire’, el dirigente socialista fue sorprendido en Milagro (Navarra), su pueblo natal, participando activamente en la verbena popular con motivo de las fiestas de San Blas.
Según testigos presenciales, Cerdán se mostró relajado y sonriente, departiendo con vecinos y allegados en la plaza de la localidad, ajeno aparentemente a la tormenta judicial y mediática que protagonizó horas antes en la capital. La presencia del diputado navarro en los festejos ha causado revuelo, no solo por la cercanía temporal con su cita judicial, sino por la gravedad de los hechos que se investigan en Madrid. Mientras la Unidad Central Operativa (UCO) y el juez indagan en las presuntas maniobras para obstaculizar investigaciones sobre el entorno del presidente del Gobierno, el ex ‘número tres’ del PSOE optó por refugiarse en el ambiente festivo de su feudo local.
Una declaración marcada por las contradicciones
El periplo festivo de Cerdán choca frontalmente con la tensión vivida durante su declaración en calidad de testigo. Durante su comparecencia, Cerdán admitió ante el magistrado haber mantenido al menos dos reuniones con la activista y exmilitante socialista Leire Díez, figura central de la trama.
Sin embargo, su testimonio estuvo plagado de evasivas. Aunque reconoció los encuentros, Cerdán intentó desvincular al presidente Pedro Sánchez de las operaciones, asegurando que “nunca le informó” sobre el contenido de dichas reuniones. Una afirmación que contrasta con los audios y mensajes interceptados por la UCO, donde se alude a la existencia de material sensible y grabaciones sobre la llamada “policía patriótica” que supuestamente interesaban en Ferraz para contrarrestar las investigaciones por corrupción que cercaban al Ejecutivo.
La sombra de la “fontanería” de Ferraz
El ‘caso Leire’ investiga si desde el entorno de la dirección socialista se utilizaron los servicios de Díez para obtener información comprometida de jueces y guardias civiles, con el fin de “malbaratar” causas judiciales abiertas contra el PSOE. La aparición de Cerdán en las fiestas de Milagro, apenas unas horas después de negar mayor implicación en esta supuesta trama de “fontanería” política, ha sido interpretada por fuentes de la oposición como una muestra de impunidad o de una desconexión total con la gravedad de su situación procesal.
Mientras la música sonaba en la verbena de Milagro, en los despachos de Madrid la instrucción continúa. La Fiscalía y el juez Zamarriego siguen analizando las contradicciones entre lo declarado por Cerdán y las pruebas documentales que obran en el sumario, un escenario que podría complicar el futuro judicial del hombre que, hasta hace poco, controlaba el aparato orgánico del partido en el Gobierno.
