El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha llevado su defensa de la regularización de inmigrantes al centro del debate internacional con la publicación, este jueves, de una tribuna de opinión en el prestigioso diario The New York Times. En el artículo, titulado “Soy el primer ministro de España. Por estas razones Occidente necesita inmigrantes”, Sánchez justifica el reciente decreto aprobado por su Ejecutivo para regularizar a medio millón de indocumentados basándose en dos pilares fundamentales: el deber ético y la necesidad económica.
El líder socialista presenta la medida no solo como una política doméstica, sino como un modelo alternativo para las democracias occidentales frente a la ola de endurecimiento migratorio global. En su texto, Sánchez confronta directamente las políticas de mano dura, criticando a aquellos mandatarios que, influidos por corrientes populistas, han optado por la persecución. “Algunos líderes han optado por perseguirles y deportarles mediante operaciones que son a la vez ilegales y crueles”, escribe el presidente, en una clara alusión a lo que denomina “líderes al estilo MAGA” (en referencia al movimiento Make America Great Again de Donald Trump).
Frente a esa opción, Sánchez reivindica que su Gobierno ha elegido “una vía diferente”: un proceso administrativo rápido y sencillo para sacar de la sombra a cientos de miles de personas que ya viven y trabajan en el país.
“Occidente necesita gente”
En su argumentación, el presidente español desglosa los motivos de esta decisión histórica. El primero, asegura, es de carácter moral. Recordando el pasado de España como nación de emigrantes durante la dictadura y tras la crisis financiera de 2008, Sánchez apela a la memoria colectiva: “Es nuestro deber convertirnos en la sociedad acogedora y tolerante que nuestros propios familiares habrían esperado encontrar al otro lado de nuestras fronteras”.
Sin embargo, el artículo pone un énfasis especial en el pragmatismo económico. Bajo la premisa de que “Occidente necesita gente”, Sánchez advierte de que los países desarrollados se enfrentan a un “fuerte declive demográfico” que amenaza la viabilidad de sus estados de bienestar. “Si no aceptan la migración, no podrán mantener a flote sus economías y servicios públicos”, sentencia en el rotativo neoyorquino, vinculando directamente la llegada de mano de obra extranjera con el sostenimiento de las pensiones y el sistema de salud.
Una medida a contracorriente
La publicación de este artículo en el medio más influyente de Estados Unidos busca reforzar la imagen de Sánchez como un referente progresista global en un momento en que gran parte de Europa gira hacia políticas de cierre de fronteras. El decreto defendido por Sánchez, que permitirá obtener permisos de residencia y trabajo a cerca de 500.000 personas que llegaron a España antes de 2026, ha sido calificado por el propio New York Times en editoriales anteriores como una “excepción” humanitaria en un contexto hostil.
A nivel interno, la medida ha generado una fuerte polarización política, con la oposición acusando al Gobierno de generar un “efecto llamada” y el Ejecutivo defendiendo que la regularización aporta seguridad jurídica, dignidad laboral y retornos fiscales inmediatos. Con esta tribuna, Sánchez intenta elevar el tiro y situar el debate español en el marco de una disyuntiva civilizatoria para todo Occidente: o integración regulada o declive económico.
