La tribuna de opinión firmada por Pedro Sánchez en The New York Times ha vuelto a situar al presidente en el centro de la polémica. En su texto, dirigido a la audiencia internacional, Sánchez aseguró que “casi dos de cada tres españoles creen que la migración representa una oportunidad o una necesidad”, utilizando este dato para legitimar su plan de regularización de 500.000 inmigrantes. Sin embargo, un análisis detallado de la fuente utilizada —el informe Europe Talks Migration de la organización More in Common— destapa que el jefe del Ejecutivo habría tergiversado las cifras y omitido el contexto real de la opinión pública española.
La “cocina” del dato: sumar para convencer
Según revelan los datos originales, la afirmación de que una mayoría respalda su política migratoria es resultado de una “invención” estadística. Para alcanzar esa cifra de “dos de cada tres”, Sánchez sumó dos grupos de encuestados con visiones muy diferentes: un 19% que ve la inmigración como una “oportunidad” y un 44% que la considera una “necesidad que España debe gestionar”.
Al agrupar estos dos porcentajes, el presidente presentó un bloque monolítico de apoyo que no refleja la realidad del estudio, utilizándolo para justificar una regularización masiva que el propio informe ni siquiera menciona.
Lo que Sánchez ocultó: la demanda de control
Lo más llamativo no es solo la suma de porcentajes, sino los datos que el presidente decidió ignorar en su escrito para el diario neoyorquino. El informe de More in Common destaca una cifra contundente: el 68% de los encuestados considera que “lo más importante” es “controlar quién puede y quién no puede migrar a España”.
Lejos del entusiasmo por la apertura de fronteras que destila el artículo de Sánchez, la realidad demoscópica indica que al menos un 22% de los españoles considera primordial “reducir el número total de inmigrantes”. El dato más demoledor para la tesis de la Moncloa es que sólo un 10% de los participantes en el estudio se muestra favorable a “aumentar el número total de inmigrantes”.
En definitiva, el presidente habría utilizado una encuesta que aboga mayoritariamente por el control y la gestión prudente para vender internacionalmente un supuesto clamor popular a favor de su política de regularización extraordinaria.
Fuente: okdiario.com
