El próximo 9 de abril, la ciudad de Barcelona será el escenario de un encuentro político que reunirá al portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, y a la eurodiputada de Podemos, Irene Montero. Bajo el lema “Què s’ha de fer?” (¿Qué hay que hacer?), el evento tiene como objetivo principal reflexionar sobre la situación actual y el porvenir del bloque de izquierdas. Se espera que a la cita se sume también el exdirigente de los Comunes, Xavier Domènech.
En busca de la unidad progresista
Este movimiento se produce en un contexto de debilidad demoscópica, en el que la formación morada ha mostrado su disposición a abrirse a nuevas alianzas tras registrar sondeos desfavorables recientemente. Sin embargo, fuentes cercanas a la organización del acto han aclarado que el debate se centrará estrictamente en el intercambio de ideas para revitalizar el espacio progresista, desvinculándolo, por el momento, de la conformación de pactos o coaliciones electorales formales.
Para el portavoz republicano, este será el segundo foro de estas características que organiza en los últimos meses en su intento por fomentar la unidad a la izquierda del PSOE de cara a futuros comicios.
El precedente madrileño y el riesgo de fragmentación
El primer paso de esta iniciativa tuvo lugar el pasado 18 de febrero en la Sala Galileo Galilei de Madrid. En aquella ocasión, el evento contó con la participación de Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea madrileña. Ante un auditorio de 500 personas y bajo la moderación de la analista Sarah Santaolalla, Rufián ya esbozó su preocupación por la excesiva fragmentación del voto en el bloque progresista.
Tras los resultados electorales autonómicos en Castilla y León, el líder republicano ha intensificado su mensaje apelando a una coalición unitaria. Rufián ha manifestado estar “harto” ante la posibilidad de que la falta de entendimiento aboque a este sector político a una “derrota enorme”, advirtiendo que o las fuerzas se agrupan o “la realidad les va a pasar por encima”. “¿Qué sentido tiene que 14 izquierdas que pensamos lo mismo nos presentemos por el mismo sitio compitiendo por migajas?”, cuestionó el dirigente.
Un plan de mínimos contra la extrema derecha
Como solución a esta dispersión, la propuesta planteada por Rufián pasa por reclamar a la izquierda alternativa “orden, eficacia, método” y una mayor “generosidad”. Su visión estratégica requiere establecer candidaturas unitarias que aglutinen un mayor respaldo electoral en cada circunscripción, con el propósito fundamental de frenar el avance de Vox “provincia a provincia, escaño a escaño”. De llegar la extrema derecha al Gobierno, ha alertado, el panorama sería “oscuro”.
Para materializar esta coordinación, la hoja de ruta sugiere un programa básico consensuado sustentado en ejes fundamentales: el antifascismo, el derecho de autodeterminación y la dignificación de las condiciones de vida (“cada uno en su casa”). Esta alianza ideológica debería ir acompañada, además, de la creación de un grupo interparlamentario común en el Congreso que permita negociar y alcanzar acuerdos de forma coordinada sobre futuras leyes.
