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lunes, 20 de abril de 2026
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Avalancha histórica por la ‘Ley de Nietos’, las solicitudes de nacionalidad española rebasan los 2,5 millones

Avalancha histórica por la ‘Ley de Nietos’, las solicitudes de nacionalidad española rebasan los 2,5 millones

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El cierre del plazo de la Ley de Memoria Democrática deja cifras de récord en los consulados, con una tasa de concesión que roza el 98%. Aunque miles de expedientes ya están resueltos, el debate político se traslada ahora al impacto que estos nuevos ciudadanos tendrán en el censo electoral exterior.

La aplicación de la Ley de Memoria Democrática, normativa conocida popularmente como la “ley de nietos”, ha desencadenado uno de los procesos de nacionalización más masivos en la historia reciente de España. Hasta el cierre definitivo del periodo de solicitudes el pasado 22 de octubre de 2025, más de dos millones y medio de personas iniciaron los trámites para conseguir el pasaporte español. Esta vía legal fue diseñada como una medida de reparación histórica para los descendientes de los exiliados por la Guerra Civil y la dictadura franquista, así como para los hijos de aquellas mujeres españolas que perdieron su ciudadanía original al contraer matrimonio con ciudadanos extranjeros.

Un volumen sin precedentes y una alta tasa de éxito

El aluvión burocrático ha sido notable. Según los datos de gestión registrados hasta finales del mes de febrero, el sistema contabilizó un total de 2.560.193 peticiones. De este enorme bloque, las administraciones han logrado tramitar ya algo más de medio millón de expedientes, concretamente 538.329.

Lo más destacado del desarrollo de esta ley es el altísimo nivel de aceptación por parte del Estado. Del medio millón de casos revisados, 531.297 han recibido luz verde, frente a una minoría de apenas 7.032 rechazos. Estas cifras dibujan una tasa de aprobación que se sitúa cerca del 98%, evidenciando una aplicación garantista y amplia del proceso de concesión. Las proyecciones sugieren que, de mantenerse esta dinámica inalterada, el volumen definitivo de nuevos ciudadanos españoles podría superar con gran holgura la barrera de los 2,5 millones.

El mapa de los nuevos españoles: América Latina a la cabeza

El impacto de esta legislación ha tenido un eco desigual a nivel global, concentrándose de manera abrumadora en el continente americano. Argentina se ha erigido como el epicentro indiscutible de este fenómeno, liderando las estadísticas internacionales con más de 233.000 resoluciones favorables. En este país, destacó especialmente la presión operativa que vivieron demarcaciones consulares clave como las de Córdoba y Rosario.

Aunque otras naciones latinoamericanas también han aportado un volumen sustancial de peticiones, fuera de esta región el impacto ha sido mucho más moderado, con Estados Unidos y Francia asumiendo los liderazgos secundarios. Para evitar que esta avalancha paralizara por completo la red exterior, se implementó un fuerte refuerzo tecnológico. Gracias a ello, cerca de 1,39 millones de solicitudes lograron encauzarse por plataformas telemáticas, superando así a los 1,17 millones de peticiones que se formalizaron de manera presencial en las oficinas.

La dimensión política: derecho a voto directo y el peso del CERA

Más allá del aspecto identitario o migratorio, el proceso esconde una importante derivada política y demográfica. A diferencia de los cauces ordinarios de extranjería —que exigen largos periodos de residencia continuada antes de otorgar la ciudadanía—, los beneficiarios de esta normativa adquieren la nacionalidad con plenos derechos políticos de forma inmediata, justo en el momento en que se inscriben en el Registro Civil. Hasta la fecha, casi 293.000 de los nuevos ciudadanos ya han formalizado este último paso, lo que los habilita automáticamente para acudir a las urnas en futuros comicios.

Sin embargo, el efecto real e inmediato de esta inyección de votantes en la política nacional tiene importantes matices. Una proporción significativa de estos nuevos ciudadanos está compuesta por menores de edad o personas muy mayores, lo que diluye estadísticamente su participación activa inminente. Además, al residir mayoritariamente en el extranjero sin intención a corto plazo de trasladarse a la Península, su influencia política quedará enmarcada dentro del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA).

Este registro exterior, que en las pasadas elecciones generales de 2023 agrupaba a 2,28 millones de electores, suele caracterizarse por una abstención masiva, registrando en aquella cita una participación aproximada del 8%. No obstante, los analistas recuerdan que, incluso con una afluencia tan baja, el voto exterior ya ha sido capaz de decantar escaños y mayorías decisivas en la historia reciente de España.

Fricciones en el debate público

Semejante transformación potencial del censo no ha estado exenta de tensiones institucionales. Desde los escaños de la oposición, la gestión del proceso ha sido objeto de duras críticas. Formaciones políticas como VOX han alzado la voz para denunciar una presunta falta de transparencia gubernamental en el manejo de las cifras. El núcleo de su queja radica en que, según señalan, no se está ofreciendo la información detallada necesaria para calibrar con exactitud el impacto real que esta oleada de nacionalizaciones tendrá sobre la arquitectura del sistema electoral español a medio y largo plazo.


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