Madrid, 6 de febrero de 2026. — La confrontación entre el Gobierno de España y las grandes tecnológicas estadounidenses ha vivido en las últimas horas su capítulo más agresivo. El propietario de la plataforma 𝕏 (antes Twitter), Elon Musk, ha lanzado una acusación directa y contundente contra el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez, asegurando que «están asesinando a España». Estas declaraciones marcan un nuevo máximo en la escalada de tensión que enfrenta a los “tecno-oligarcas” con las autoridades españolas a cuenta de la soberanía digital y la regulación de contenidos.
Un ataque frontal en dos frentes
El detonante de este último exabrupto ha sido la reciente visita de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a Nueva York. Durante su estancia, la ministra de Trabajo abogó por una mayor regulación fiscal y laboral para las grandes corporaciones tecnológicas, reprochando a las élites ultrarricas cercanas a Donald Trump que «no pagan impuestos» en España.
La respuesta de Musk no se hizo esperar y llegó a través de su propia red social en dos tiempos. Primero, personalizó el ataque en la figura de Díaz, afirmando que la vicepresidenta «odia al pueblo español». Poco después, generalizó su ofensiva hacia todo el Consejo de Ministros con la sentencia lapidaria sobre el supuesto «asesinato» del país, una retórica apocalíptica que alinea al empresario con los postulados más duros de la oposición al Gobierno de coalición.
El trasfondo: la batalla por la regulación digital
Más allá de los insultos personales, los analistas coinciden en que este choque verbal responde a movimientos legislativos concretos. El Gobierno español se encuentra en proceso de aprobar una normativa pionera para prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años y exigir responsabilidades penales y administrativas a las plataformas que no controlen los contenidos ilícitos o de odio.
Esta postura ha colocado a España en la diana de Silicon Valley. No solo Musk ha reaccionado; recientemente, Pavel Durov, ejecutivo de Telegram, envió un mensaje masivo a los usuarios españoles criticando las medidas. Pedro Sánchez, lejos de amilanarse, ha respondido calificando a estos empresarios de «tecno-oligarcas» y asegurando que la democracia española no se doblegará ante intereses privados extranjeros que buscan «poder sin urnas».
De la inmigración a la “tiranía”
Este no es el primer encontronazo entre Musk y La Moncloa. La hostilidad se ha ido cocinando a fuego lento en las últimas semanas. El magnate ya había calificado anteriormente a Sánchez de «tirano», «traidor» y «fascista totalitario», utilizando términos despectivos como “Dirty Sánchez” para referirse al presidente. Aquellos ataques surgieron a raíz de la regularización de 500.000 migrantes anunciada por el Gobierno, una medida que Musk criticó amplificando bulos sobre la seguridad fronteriza, según denunció el propio Ejecutivo español.
La estrategia del Gobierno parece clara: confrontar directamente con estos gigantes tecnológicos como forma de reafirmar la soberanía nacional. Mientras tanto, desde la oposición, voces como las de Vox han mostrado su sintonía con las tesis de Musk, evidenciando que la batalla digital se ha convertido ya en un nuevo eje de la política nacional.
