Este lunes, María Jesús Montero, actual secretaria general de los socialistas andaluces y candidata a las elecciones del próximo 17 de mayo, ha justificado el tono de las conversaciones privadas mantenidas con el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, filtradas recientemente. La exvicepresidenta primera ha asegurado que las comunicaciones eran meramente “cariñosas” y se produjeron en un contexto de confianza política, mucho antes de que el Gobierno tuviera constancia de las investigaciones sobre la presunta trama de comisiones irregulares en la adjudicación de material sanitario durante la pandemia de 2020.
Conversaciones descontextualizadas y sin relevancia pública
Ante la publicación de diversos mensajes de texto que también salpican a otros miembros del actual gabinete —como Óscar Puente, Fernando Grande-Marlaska y Yolanda Díaz—, Montero ha restado importancia al contenido de estas bitácoras. En unas recientes declaraciones radiofónicas, ha explicado que el tono cercano de los escritos carece de interés informativo y no guarda ninguna relación con la causa judicial. Según la dirigente, los mensajes se limitaban a felicitaciones por nombramientos orgánicos dentro del partido o a reflexiones sobre los duros momentos vividos durante la crisis sanitaria.
La candidata andaluza ha insistido en que, si se analizara el teléfono de cualquier persona, se podrían encontrar comentarios que, extraídos de su contexto original, darían pie a malentendidos. En su caso concreto, defiende que la correspondencia con el exministro responde exclusivamente a la lógica y normalidad de las relaciones personales entre compañeros de una misma formación política.
Defensa de la gestión gubernamental frente a la corrupción
El momento en el que se producen estas explicaciones coincide con un punto crítico a nivel judicial, ya que este mismo martes arranca en el Tribunal Supremo el juicio por la presunta red de adjudicaciones irregulares que afecta a la antigua cúpula de Transportes. En este proceso se sientan en el banquillo figuras clave como Koldo García, antiguo asesor de Ábalos, y el empresario Víctor de Aldama.
Frente al desasosiego social que, según ha admitido la propia Montero, generan los escándalos de corrupción en la ciudadanía, la candidata ha querido poner en valor la contundencia con la que el Ejecutivo y el Partido Socialista han actuado ante el caso. Además, ha subrayado que las exhaustivas investigaciones llevadas a cabo no han hallado evidencias en estas comunicaciones —ni en ninguna otra prueba— que vinculen a otros miembros del Gobierno con esta trama.
El contrapunto: el arranque del ‘caso Kitchen’
Durante su repaso a la actualidad política y judicial, Montero también ha abordado la situación de la principal fuerza de la oposición. Este mismo lunes ha comenzado en la Audiencia Nacional la vista oral contra la antigua cúpula del Ministerio del Interior correspondiente al mandato de Mariano Rajoy, en el marco del ‘caso Kitchen’.
La líder socialista ha calificado estos hechos de extrema gravedad, argumentando que trascienden el concepto tradicional de corrupción económica. A su juicio, el Partido Popular cruzó una línea democrática inaceptable al instrumentalizar presuntamente a las fuerzas de seguridad y utilizar los aparatos del Estado para fabricar pruebas falsas orientadas a destruir a sus adversarios políticos. Ante el inicio de las sesiones, Montero ha expresado su deseo de que el proceso sirva para esclarecer toda la verdad sobre el uso partidista de las instituciones.
