El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado su intervención en la Reunión del Cercle d’Economia en Barcelona para reiterar su intención de desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Ante la élite empresarial catalana, el líder conservador ha defendido la necesidad de recabar el apoyo de formaciones como Junts para resetear la situación institucional del país, apelando a poner fin a lo que considera una etapa de degradación.
Un llamamiento a la “decencia” y críticas al Ejecutivo
Durante su discurso, Feijóo ha argumentado que el actual Gobierno de España carece de la autonomía política necesaria para operar y se encuentra paralizado por los recientes casos de corrupción. El dirigente popular ha denunciado la ausencia de presupuestos y la falta de respeto hacia las mayorías parlamentarias, lamentando que el debate público gire casi de forma exclusiva en torno a sumarios judiciales e imputaciones.
En este contexto de “decadencia”, el expresidente gallego se ha comprometido a liderar un proyecto limpio para devolver “la decencia” a las instituciones democráticas españolas. En un claro mensaje a sus posibles socios, ha subrayado que asumirá esta tarea y buscará salir del actual estancamiento institucional “con ayuda o sin ella”.
La propuesta instrumental y la exclusión de Vox
La estrategia actual de la dirección del PP pasa por plantear una moción de censura de carácter puramente instrumental. El único objetivo de esta maniobra parlamentaria sería utilizar la figura de Feijóo para disolver las cámaras y convocar de manera inmediata unas elecciones generales.
Para vencer las históricas reticencias de los partidos nacionalistas e independentistas, Feijóo ha dejado claro que Vox no formaría parte de un hipotético gobierno de transición. A pesar de haber establecido este marco, las filas populares se mantienen a la espera de que se produzcan movimientos internos tanto en el seno de Junts como del PNV que permitan activar formalmente la iniciativa en el Congreso.
La respuesta de Junts: el reto de Waterloo y el desgaste del PSOE
La reacción desde la formación independentista ha llegado rápidamente por boca de su secretario general, Jordi Turull. En respuesta a la propuesta de Feijóo, Turull le ha desafiado a desplazarse hasta Waterloo (Bélgica) para negociar de forma directa con Carles Puigdemont, advirtiendo que desde su partido solo escucharán propuestas que consideren serias y que, en cualquier caso, impondrán sus propias condiciones.
No obstante, la cúpula de Junts considera que la vía más rápida y coherente para poner fin a lo que consideran una legislatura amortizada es que el propio Pedro Sánchez asuma la situación y disuelva las Cortes para adelantar los comicios. El dirigente independentista ha recordado el grave distanciamiento existente con el PSOE a raíz de los reiterados incumplimientos de los pactos de investidura, advirtiendo que su partido no ejercerá de mero soporte estructural para el Gobierno.
Movimientos paralelos en el Congreso de los Diputados
Mientras el debate sobre la viabilidad de la moción de censura acapara los titulares, la dinámica parlamentaria del día a día refleja un sorpresivo acercamiento pragmático entre el Partido Popular y Junts. Ambas formaciones han logrado pactar en la Cámara Baja diversas baterías de iniciativas económicas orientadas a la protección del tejido de pymes y autónomos.
Estos acuerdos, que incluyen rebajas fiscales y reducción de trabas burocráticas, tienen como objetivo paralelo evidenciar la soledad legislativa del Partido Socialista frente a su electorado. Sin embargo, la materialización de una gran alianza para tumbar al Gobierno sigue siendo incierta: el núcleo duro de Junts en Madrid, capitaneado por Míriam Nogueras, sigue mostrando una severa reticencia a respaldar cualquier moción de censura impulsada por los conservadores. Por su parte, en el bloque del PNV también se percibe una notable agitación interna tras los recientes pronunciamientos de figuras históricas y portavoces como Aitor Esteban.
