NUEVA YORK. – En un despliegue de seguridad sin precedentes en la Gran Manzana, Nicolás Maduro ha sido trasladado en la mañana de este lunes desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn hasta los tribunales federales del bajo Manhattan. El operativo, ejecutado por agentes de la DEA y los U.S. Marshals, marca el paso previo a la imagen más esperada de la jornada: la primera vez que un líder chavista se sienta en el banquillo de los acusados en suelo estadounidense.

El convoy blindado ha cruzado el Puente de Brooklyn bajo una estricta vigilancia aérea, transportando al detenido y a su esposa, Cilia Flores, hacia el edificio judicial situado en el número 500 de Pearl Street. Allí, en la sala 26A, les espera el veterano juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años, encargado de instruir la causa “Estados Unidos contra Maduro Moros”.

Un escenario de alta tensión

Las inmediaciones de la corte se han convertido en un hervidero de actividad desde el amanecer. Mientras el dispositivo policial acordonaba las calles adyacentes para garantizar la seguridad del traslado, decenas de venezolanos se han congregado en la zona. El ambiente se divide entre celebraciones festivas, con banderas y cánticos, y grupos de protesta que se han desplazado también hacia puntos neurálgicos como Times Square.

La lectura de cargos

La vista, programada para las 12:00 hora local, tiene un carácter preliminar pero histórico. Según fuentes judiciales, el objetivo de esta primera audiencia es notificar oficialmente a Maduro los cargos que pesan en su contra desde la acusación formal de 2020. La Fiscalía del Distrito Sur le imputa delitos de extrema gravedad: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y posesión de armas de guerra y dispositivos destructivos.

Este traslado cierra el ciclo operativo iniciado el pasado sábado con su captura en Caracas y posterior vuelo militar hacia Nueva York. Tras pasar sus primeras horas en una instalación de la DEA y posteriormente en la prisión federal de Brooklyn, el traslado de esta mañana formaliza su estatus como procesado ante la justicia norteamericana, dando inicio a una batalla legal que promete ser larga y compleja.