El tablero político nacional experimenta una sacudida significativa este mes de abril de 2026. El último barómetro oficial de estimación de voto a nivel estatal refleja un fuerte impulso para el Partido Socialista, que aglutinaría el 36,4% de las papeletas si se celebrasen elecciones generales hoy. Este crecimiento, de casi cinco puntos respecto a los datos del mes anterior, se produce en un contexto político altamente polarizado y marcado por el inicio de procesos judiciales de gran calado que afectan a las dos principales formaciones políticas del país.
Un mapa electoral que se ensancha
Los datos demoscópicos recogidos durante la primera quincena de este mes muestran una reconfiguración de los apoyos parlamentarios. Mientras la fuerza en el Gobierno se dispara, el Partido Popular experimenta un levísimo repunte que le sitúa en el 23,6% de los sufragios, insuficiente para recortar la creciente distancia con su principal rival político.
Por su parte, los extremos y los socios de coalición sufren un claro desgaste. La formación conservadora Vox pierde dos puntos porcentuales respecto a marzo, cayendo hasta el 14,7%, aunque logra retener la tercera posición. Un destino más severo afronta el principal socio del Ejecutivo, Sumar, que se desploma hasta el 5,8% de los votos. Otras formaciones como Esquerra Republicana y Podemos se quedarían con un 2,9% y un 2,2% respectivamente.
En cuanto a los liderazgos, el actual presidente del Gobierno se consolida como la figura mejor puntuada y el claro favorito para seguir al frente del Ejecutivo, logrando el respaldo de casi la mitad de los encuestados y marcando una nota media de 4,81 sobre 5. Le siguen la vicepresidenta segunda, con un 4,25, el líder de la oposición, que se queda en un 3,68, y el dirigente de Vox, que cierra la lista con un 2,75.
El impacto de los banquillos y los pactos regionales
El trabajo de campo de este estudio coincidió en el tiempo con una semana negra en los tribunales para los dos grandes partidos. Por un lado, el inicio de las vistas orales por la gestión de material sanitario que sienta en el banquillo a un exministro de la anterior etapa socialista y a su núcleo duro. Por otro, el avance del proceso judicial contra la antigua cúpula del Ministerio del Interior de la etapa popular, investigada por presunto espionaje político. A tenor de las cifras, el electorado parece haber penalizado de forma desigual estos escándalos.
De forma paralela, el periodo de encuestas ha convivido con los recientes movimientos estratégicos a nivel autonómico. El cierre de acuerdos de gobierno entre la derecha y la extrema derecha en Extremadura, que se suma a las negociaciones en otras comunidades como Aragón y Castilla y León, parece haber movilizado al electorado progresista. Todo ello, además, en los albores de una nueva campaña electoral en Andalucía, donde la izquierda intentará articularse en torno a una candidatura conjunta.
La vivienda y la inflación derivadas de la geopolítica
Más allá de la contienda partidista, la radiografía social destaca la crisis de la vivienda como el agujero negro de la sociedad actual. Más del 41% de la población lo identifica como el principal problema del país, situándolo muy por encima de la crisis económica general o la precariedad laboral.
A este clima de inquietud doméstica se suma el frente exterior. Los recientes ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán han disparado las alarmas: casi siete de cada diez ciudadanos confiesan estar muy preocupados por la situación y un abrumador 86,9% percibe un riesgo inminente para la paz mundial.
Esta crisis internacional no se percibe como algo lejano. La mayoría de la población asegura estar sufriendo ya las consecuencias del conflicto en sus bolsillos, identificando como principales impactos la subida de los carburantes, el encarecimiento de la cesta de la compra y el aumento en los recibos de luz y gas.
A pesar de este panorama, la postura diplomática adoptada por la presidencia española frente a la crisis iraní parece haber dado frutos en términos de percepción, ya que casi un 40% de los ciudadanos considera que la imagen internacional del país ha mejorado sustancialmente.
Nuevos rostros ministeriales y debates cotidianos
El estudio también ha servido para tomar el pulso a los miembros del Consejo de Ministros. El recién nombrado vicepresidente y titular de Economía se estrena por todo lo alto, convirtiéndose en el integrante del Ejecutivo mejor valorado por la ciudadanía, rozando el notable (5,93). Le acompañan en el podio de los aprobados los responsables de las carteras de Defensa y de Derechos Sociales.
Finalmente, el sondeo deja espacio para cuestiones puramente cotidianas que generan un amplio consenso social. El histórico debate sobre el cambio de hora parece tener los días contados en la opinión pública: dos tercios de la población exigen poner fin a la alteración de los relojes dos veces al año, mostrando una abrumadora preferencia por mantener de forma permanente el horario de verano.
