El comisionista y empresario Víctor de Aldama ha expuesto ante el Tribunal Supremo los detalles de su rol como mediador y representante no oficial del Partido Socialista Obrero Español en Venezuela. Durante el año 2019, una época marcada por el reconocimiento internacional de Juan Guaidó como presidente interino del país caribeño, el empresario relata haber recibido encargos directos para establecer puentes políticos y buscar vías de financiación a través de recursos energéticos.
El enlace con Guaidó y el aval de las altas esferas
Uno de los hitos principales de esta mediación fue el contacto directo con Juan Guaidó. La cúpula socialista solicitó a Aldama, valiéndose de sus contactos previos en el país, que redactara una invitación formal dirigida al dirigente opositor. Tras preparar un documento base, este fue validado por Koldo García, a quien se le añadió el logotipo oficial del partido.
El empresario viajó a Caracas para entregar la misiva personalmente a Guaidó. Durante ese encuentro, el líder venezolano inquirió si la iniciativa contaba con el respaldo de las máximas autoridades españolas, a lo que el emisario respondió afirmativamente, asegurando que el jefe del Ejecutivo español estaba al corriente de todos los movimientos.
A pesar de cumplir con el encargo, el empresario manifestó a sus interlocutores en España su profunda incomodidad por asumir funciones que, a su juicio, correspondían a la diplomacia oficial. En sus comunicaciones, llegó a sugerir que la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, habría sido la figura institucional adecuada para gestionar este tipo de puentes internacionales.
Petróleo como vía de financiación
El aspecto económico de estas gestiones apuntaba directamente al sector energético. Tras el respaldo oficial del Congreso español a la presidencia interina de Guaidó, las conversaciones giraron hacia la búsqueda de recursos económicos para la Internacional Socialista.
La estrategia diseñada consistía en aprovechar las cuotas de crudo que en aquel momento se encontraban bajo el control de la administración paralela de Guaidó. Desde la formación política española se transmitió la directriz explícita de materializar y monetizar esos cupos petroleros para convertirlos en liquidez que permitiera sostener financieramente a la organización internacional.
[IMAGEN 3: Fotografía de archivo de un encuentro diplomático entre autoridades españolas y venezolanas, o una imagen genérica del Palacio de Miraflores, para ilustrar el roce con el Gobierno de Maduro]
El “territorio Zapatero” y la doble vía de comunicación
Las conexiones del empresario en el país sudamericano no surgieron de la noche a la mañana; se remontaban a 2014, fundamentadas originalmente en negocios del ámbito inmobiliario y deportivo. Sin embargo, con la llegada del nuevo Gobierno a España, su nivel de interlocución se elevó hasta las más altas esferas del Ejecutivo de Nicolás Maduro, manteniendo contacto directo con figuras como la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
Esta posición de mediador en la sombra generó fricciones diplomáticas evidentes. Durante reuniones presenciales en Venezuela, representantes del Gobierno de Maduro le recriminaron sus movimientos e indagaron sobre los motivos de España, advirtiéndole de forma tajante que estaba invadiendo el espacio de influencia y mediación que habitualmente administraba el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Mientras gestionaba estos delicados equilibrios en Caracas, el comisionista operaba como un auténtico eje central de comunicaciones. Según su relato, mantenía un contacto frenético tanto con Koldo García en Madrid como con Delcy Rodríguez en Venezuela, llegando a intercambiar mensajes cada media hora sobre asuntos de diversa índole, lo que le llevó a definirse a sí mismo como un recurso indispensable para todo tipo de gestiones durante aquella etapa.
