Washington D.C. — En un giro diplomático que mantiene en vilo el futuro político de Venezuela, la líder opositora María Corina Machado llegó este jueves 15 de enero a la Casa Blanca para sostener su primer encuentro cara a cara con el presidente Donald Trump. La reunión se produce apenas dos semanas después de la sorpresiva operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York.
La cita, programada como un almuerzo privado en la residencia ejecutiva a las 12:30 hora local (17:30 GMT), se ha desarrollado a puerta cerrada y sin acceso a la prensa. Machado, quien recientemente fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz, busca con este encuentro consolidar su posición en el nuevo tablero político venezolano, un escenario que hasta ahora se ha mostrado esquivo para ella a pesar de la caída del chavismo.
Una transición compleja y la “vía Delcy”
El contexto de la reunión es de máxima tensión. A pesar de ser la figura más visible de la oposición democrática, la administración Trump ha mostrado hasta el momento preferencia por una transición pragmática encabezada por Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, quien ha asumido funciones como “presidenta encargada” con el aval de Washington.
Fuentes cercanas al Despacho Oval aseguran que la Casa Blanca valora la capacidad de Rodríguez para mantener la estabilidad interna y asegurar el flujo de las exportaciones petroleras, vitales para los acuerdos energéticos recientemente firmados. De hecho, apenas 24 horas antes de recibir a Machado, Trump mantuvo una conversación telefónica con Rodríguez, a quien calificó públicamente como una “persona fantástica”, lo que fue interpretado por analistas como un jarro de agua fría para las aspiraciones de la líder de Vente Venezuela.
La carta del Nobel
Machado acude a Washington consciente de la necesidad de virar la postura estadounidense. Según reportes filtrados en días previos, la líder opositora habría llegado a sugerir simbólicamente “compartir” su Premio Nobel con el presidente Trump, en un gesto diplomático inusual dirigido a apelar al conocido interés del mandatario por el galardón.
“El objetivo de María Corina es demostrar que no puede haber una transición real y democrática si se excluye a la fuerza que derrotó moral y electoralmente al régimen años atrás”, comentó un analista político desde Caracas. La exclusión de Machado de la primera fase del gobierno de transición ha sido justificada por funcionarios estadounidenses bajo el argumento de que, pese a su popularidad, carece de los apoyos fácticos necesarios dentro de la estructura estatal actual para garantizar el orden.
Expectativa internacional
Mientras Maduro y su esposa, Cilia Flores, aguardan juicio por narcotráfico en una corte federal de Nueva York, la comunidad internacional observa con cautela los movimientos de Trump. La reunión de hoy podría significar un punto de inflexión: o bien Trump abre la puerta a una participación más activa de la oposición tradicional, o confirma su apuesta por el “chavismo disidente” para gobernar Venezuela bajo la tutela de Washington.
Al cierre de esta edición, Machado abandonaba el complejo presidencial sin ofrecer declaraciones a los medios apostados en el ala oeste, manteniendo el hermetismo sobre los acuerdos o discusiones sostenidas durante el almuerzo.