MADRID. — La disidencia interna en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha dejado de ser un rumor de pasillo para materializarse en papel. Jordi Sevilla, quien fuera ministro de Administraciones Públicas y expresidente de Red Eléctrica, ha lanzado este lunes, 12 de enero de 2026, un manifiesto titulado Socialdemocracia 21. El documento nace con una vocación clara: articular una alternativa ideológica a lo que Sevilla y sus firmantes denominan la «podemización» del partido bajo el liderazgo de Pedro Sánchez.
Un “golpe de timón” ideológico
El texto, que ha comenzado a circular a primera hora de la mañana entre cuadros del partido y antiguos cargos, no es solo una enmienda a la totalidad de la estrategia de alianzas parlamentarias del Gobierno, sino un intento de «revitalizar» las estructuras de una organización que, a juicio de sus promotores, ha perdido su identidad socialdemócrata clásica.
Según fuentes cercanas a la iniciativa, el exministro considera que la actual ejecutiva ha transformado al PSOE en un «club de fans» carente de contrapesos internos, donde la discrepancia se penaliza y el debate se ha sustituido por la adhesión inquebrantable al líder. Sevilla advierte de que la dependencia de socios como Podemos y las fuerzas independentistas no solo desgasta las siglas, sino que aleja al partido de las mayorías sociales necesarias para gobernar en solitario.

Recuperar la tradición socialdemócrata
El manifiesto Socialdemocracia 21 hace un llamamiento explícito a la militancia y a los simpatizantes que se sienten “huérfanos” políticamente. Sevilla argumenta que las políticas actuales, paradójicamente, no están logrando los objetivos de redistribución de la riqueza propios de la izquierda, beneficiando en ocasiones más a las rentas del capital que a las del trabajo.
«No se trata de romper el partido, sino de salvarlo de una deriva que lo empequeñece», reza uno de los puntos clave del documento. La propuesta busca volver a conectar con el votante de centro-izquierda que rechaza las concesiones al nacionalismo y que demanda una gestión más pragmática y menos ideologizada en los extremos.
Incógnita sobre el alcance
La gran duda que planea ahora sobre Ferraz es el calado real que tendrá este movimiento. Aunque Sevilla asegura no buscar un cargo orgánico ni vivir de la política, su paso al frente se interpreta como el primer desafío serio y organizado a la autoridad de Sánchez en esta legislatura. Desde la dirección federal se guarda silencio por el momento, aunque en privado algunos dirigentes restan importancia a la iniciativa, encuadrándola en los movimientos habituales de la «vieja guardia».
Sin embargo, el momento elegido no es casual. Con el ciclo electoral avanzando y el desgaste del Ejecutivo patente en las encuestas, Socialdemocracia 21 podría convertirse en el refugio de los críticos que, hasta hoy, no tenían una bandera bajo la que agruparse.