El Carnaval de Cádiz siempre ha sido el periodismo cantado del pueblo, pero este año, la comparsa de Marta Ortiz, “La Camorra”, ha decidido convertir el escenario en una sucursal de Twitter (ahora X), importando el discurso woke más rancio, sectario y mentiroso que se recuerda. Bajo una ejecución musical aceptable se esconde un monstruo ideológico: un repertorio que supura odio de clase, revisionismo histórico criminal y una hipocresía política que roza el delirio.
No es una comparsa valiente; es una comparsa cobarde. Porque no hay nada menos valiente hoy en día que atacar a la Iglesia Católica y a la oposición política repitiendo las consignas que te dicta el Ministerio de Igualdad. Analicemos este despropósito, dato por dato.
1. La aberración histórica: Escupir sobre las víctimas
La presentación es una infamia moral. Aparecer disfrazadas de monjas y jerarquía eclesiástica para cantar, textualmente, “en nombre de Dios he matado a cientos de miles de republicanos”, no es libertad de expresión, es una inversión macabra de la historia.
Señoras de “La Camorra”, abran un libro de historia, no un panfleto:
- Durante la Guerra Civil y los meses previos, en la zona republicana se desató la mayor persecución religiosa de la historia de Europa occidental.
- El Dato: Fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 monjas.
- Las monjas no mataban republicanos; eran violadas, humilladas y fusiladas por las milicias del Frente Republicano por el mero hecho de rezar.
- Decir “he matado republicanos” vestida de monja es tan repugnante como disfrazarse de judío en Auschwitz y cantar que él encendió los hornos. Es culpar a la víctima de su propio exterminio para justificar el relato de los “buenos y los malos”.
2. Sanidad: La amnesia sobre María Jesús Montero
En el segundo pasodoble, la comparsa se rasga las vestiduras con la Sanidad Andaluza, hablando de “terrorismo de estado” por los conciertos privados y los cribados, señalando, como no, al gobierno de Juanma Moreno. Aquí la hipocresía alcanza niveles estratosféricos.
¿Saben quién diseñó, blindó y fomentó el sistema de conciertos con la sanidad privada en Andalucía? El PSOE. ¿Y saben quién fue la Consejera de Salud que gestionó esa “privatización” durante ocho años (2004-2012)? María Jesús Montero, la actual Ministra de Hacienda.
- El Dato: Bajo la gestión socialista se derivaron millones de euros a clínicas como Pascual.
- Acusar al actual gobierno de privatizar mientras se calla que la izquierda gestionó la sanidad andaluza exactamente igual durante 37 años demuestra que a esta comparsa no le importan los enfermos, le importa quién firma el cheque. Si lo hace la izquierda es “gestión”, si lo hace la derecha es “fascismo”. Cinismo en estado puro.
3. Educación: Odio al padre de familia
El ataque a la educación concertada en el popurrí es un ejercicio de aporofobia inversa y resentimiento social. La letra insulta a los padres que llevan a sus hijos a colegios concertados (muchos de ellos religiosos), tachándolos de elitistas, “ricachones” y cómplices de la segregación.
Vamos a desmontar la mentira con la calculadora:
- El Dato: Una plaza en la escuela pública cuesta al Estado unos 6.000€/año. Una plaza en la concertada cuesta unos 3.000€/año. La concertada ahorra dinero al contribuyente.
- Pero más allá del dinero, está la Constitución (Art. 27): La libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.
- Llamar “facha” o “elitista” a un padre de un barrio obrero de Cádiz (como La Viña o Santa María) que lleva a su hijo a Salesianos o a San Felipe Neri porque quiere una educación en valores cristianos es de una soberbia moral asquerosa. Ustedes no defienden la escuela pública; atacan la libertad de quien no piensa como ustedes.
4. Feminismo de cartón piedra y neolengua
El repertorio está trufado de términos como “paternar”, “señoro” y demás jerga woke que aleja al carnaval del pueblo llano.
- Cuando cantan sobre el aborto como un dogma sagrado (“aborto libre y público”), olvidan que la mitad de las mujeres (sí, mujeres) de Cádiz no están de acuerdo con considerar el aborto un método anticonceptivo más.
- Su feminismo es excluyente: si eres mujer, católica y votas al centro-derecha, para esta comparsa no eres una “hermana”, eres el enemigo. Eso no es feminismo, es sectarismo de género.
Conclusión: El aplauso fácil del converso
“La Camorra” es una comparsa técnicamente bien cantada, sí, pero intelectualmente fraudulenta. Han venido al Falla a soltar un mitin político, a insultar a la fe de miles de gaditanos y a reescribir la historia para que encaje en su ideología. Podrán llevarse el aplauso de la grada más radical y el RT de algún político de izquierda, pero han perdido lo más importante: la verdad. Y el Carnaval, señoras mías, puede ser exagerado, pero nunca debería ser una mentira.
Si esto es lo que el “progreso” trae al COAC, que Dios nos pille confesados. Nunca mejor dicho.
