Telefónica cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 4.318 millones de euros. Este resultado negativo se debe, fundamentalmente, a los impactos extraordinarios derivados de las ventas de varias de sus filiales en Latinoamérica y al alto coste de su último Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Sin embargo, si se excluyen estos efectos contables excepcionales, la salud del negocio base de la operadora muestra una cara muy distinta. Descontando los extraordinarios, la compañía alcanzó unas ganancias de 2.122 millones de euros. Esta cifra operativa se vio impulsada por un crecimiento del 1,5% en sus ingresos, los cuales ascendieron hasta los 35.120 millones de euros. En cuanto a la estructura de su balance, la empresa de telecomunicaciones logró disminuir su deuda en 1.400 millones, cerrando el año 2025 con un pasivo de 26.824 millones de euros. Por su parte, el flujo de caja libre experimentó un descenso del 26%, situándose en los 2.069 millones.
El peso de las desinversiones y los ajustes
El mayor lastre en la cuenta de resultados proviene de las minusvalías generadas por la desinversión en las filiales de Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, una operación que supuso un efecto negativo de 2.269 millones de euros.
A esta cifra se suma el impacto laboral de la compañía. Telefónica ha incorporado a sus números el coste de los ajustes de personal, que afectaron a algo más de 5.000 trabajadores y supusieron un desembolso de 2.177 millones de euros. Adicionalmente, la depreciación de activos, con especial incidencia en los de Virgin Media O2, restó otros 2.088 millones de euros a las cuentas de la matriz. Cabe destacar que las recientes ventas de las filiales de Chile y Colombia aún no han tenido impacto en este balance.
Recorte en el dividendo y foco estratégico
Tras la presentación de estos resultados, la operadora ha ratificado la política de dividendos que ya había avanzado meses atrás durante la presentación de su Plan Estratégico 2026-2030. La retribución al accionista se reduce a 0,15 euros brutos por acción, frente a los 0,30 euros habituales de los años anteriores. Este nuevo dividendo se abonará en un único tramo en junio de 2027. Previamente, el 19 de junio de 2026, la compañía pagará el segundo tramo del dividendo correspondiente al ejercicio 2025, por un importe de 0,15 euros por título.
A pesar de los ajustes a nivel global, el análisis por regiones arroja noticias muy positivas para el mercado nacional. Por primera vez desde el año 2008, Telefónica registró en España un incremento simultáneo de ingresos, beneficio operativo y generación de caja. La facturación en el país ascendió a 13.012 millones de euros, lo que representa un 1,7% por encima de los datos de 2024, mientras que su beneficio neto operativo se elevó un 1,1%, alcanzando los 4.691 millones.
El presidente de Telefónica, Marc Murtra, valoró las cuentas señalando que «los sólidos resultados del último trimestre son consecuencia de un año de foco en ejecución y nuestras operaciones de alta calidad». El directivo remarcó que se han cumplido las previsiones anuales, creciendo en ingresos, logrando avanzar en la transformación de la cartera de activos y ampliando las posiciones de liderazgo tanto en España como en Brasil. Todo ello, concluyó Murtra, posiciona a la compañía para aprovechar el plan estratégico, centrado en el crecimiento rentable y en consolidarse como un operador de telecomunicaciones europeo de referencia.
