Los sindicatos del sector ferroviario confirmaron este martes, tras una primera reunión con el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, el mantenimiento de la huelga convocada para los próximos 9, 10 y 11 de febrero. La movilización, que afectará a la práctica totalidad del transporte por tren en España, se mantiene ante la falta de un acuerdo que aborde sus demandas estructurales.
La reunión, calificada de “preliminar” por fuentes ministeriales, se desarrolló “en tono positivo y con la voluntad de mantener el diálogo”, según señalaron dichas fuentes. Sin embargo, no fue suficiente para desactivar el conflicto. Tras el encuentro, las partes acordaron emplazarse a nuevas reuniones en los próximos días, en una carrera contrarreloj para intentar evitar los paros.

La convocatoria de huelga, iniciada por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) y secundada por el resto de colectivos del sector, tendrá un impacto generalizado. Afectará a las circulaciones de las tres empresas de pasajeros de alta velocidad y larga distancia: Renfe, Iryo y Ouigo. Asimismo, paralizará la actividad de las cinco principales compañías de mercancías: Medway, Captrain, Transervi, Redalsa y Tracción Rail.
Los paros serán de jornada completa durante los tres días y su objetivo fundamental, según han reiterado los sindicatos, es reclamar un cambio estructural que garantice la seguridad y la calidad del sistema ferroviario español. Este llamamiento se ha visto reforzado tras los recientes accidentes ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), que los representantes de los trabajadores no consideran “hechos aislados”, sino “un síntoma más de la enfermedad crónica que sufre el ferrocarril”.
Las demandas concretas del sector pasan por revertir la externalización de servicios a terceras empresas y aumentar las plantillas, medidas que consideran esenciales para mejorar el mantenimiento, la seguridad y las condiciones laborales. Este martes, previo a la reunión con Puente, los sindicatos ya se concentraron ante la sede del Ministerio en Madrid para visibilizar sus reivindicaciones.
La próxima semana será crucial. Mientras los sindicatos mantienen la presión con la huelga convocada, el Ministerio de Transportes busca en la mesa de diálogo una fórmula que permita destrabar el conflicto. La movilización, de llevarse a cabo, supondría una grave disrupción en el transporte de viajeros y mercancías en pleno invierno, con los consiguientes perjuicios económicos y logísticos. Toda la atención se centra ahora en los resultados de las negociaciones que se sucederán en los próximos días.
