La titular de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, denunció este martes que las autoridades regionales se enteraron a través de la televisión de que un ciudadano español había dado positivo provisional en una prueba PCR de hantavirus en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. La consejera hizo estas declaraciones en una entrevista televisiva, en la que señaló directamente la ausencia de comunicación fluida con la Administración central como el principal problema en la gestión de este caso.
Una brecha en la coordinación sanitaria
Matute relató que, mientras se encontraba en una reunión institucional, los presentes vieron en pantalla la noticia del positivo antes de recibir ninguna comunicación oficial. Según explicó, al ponerse en contacto de inmediato con la Dirección General de Salud Pública, la respuesta que obtuvo fue que la información se había filtrado a los medios. La consejera subrayó que gestionar una emergencia sanitaria de esta naturaleza requiere una comunicación permanente y coordinada entre todas las administraciones implicadas, algo que, a su juicio, no se produjo en este caso.
Catorce españoles hospitalizados en el Gómez Ulla
La consejera aprovechó la entrevista para aclarar que actualmente hay catorce ciudadanos españoles ingresados en dicho hospital, a quienes las autoridades sanitarias madrileñas se han comprometido a atender con todos los recursos disponibles. Matute rechazó además cualquier interpretación de que la Comunidad de Madrid hubiera puesto obstáculos al traslado de estos pacientes al centro hospitalario, afirmando que en ningún momento existió resistencia alguna por parte de la administración regional.

El papel singular del Hospital Gómez Ulla
El hospital en cuestión presenta una particularidad administrativa relevante para entender el conflicto competencial subyacente: aunque lleva más de un cuarto de siglo integrado en la red hospitalaria de la Comunidad de Madrid y atiende habitualmente a población civil, el Gómez Ulla depende orgánicamente del Ministerio de Defensa y, por tanto, de la Administración General del Estado. Esta doble adscripción lo convierte en un centro de referencia nacional para el tratamiento de enfermedades altamente infecciosas, y dispone de una unidad especializada de aislamiento de alto nivel, que es precisamente donde permanece ingresado el paciente que registró el resultado positivo provisional.
Un caso que reactiva el debate sobre la coordinación sanitaria
El episodio pone de relieve las tensiones latentes entre las administraciones autonómica y central en materia de gestión sanitaria, especialmente cuando los centros hospitalarios implicados se encuentran bajo una titularidad mixta o estatal. La denuncia de la consejera madrileña abre un debate sobre los protocolos de comunicación en situaciones de alerta sanitaria, en los que la rapidez y la transparencia informativa entre instituciones resultan determinantes para garantizar una respuesta eficaz y coordinada.
