El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha manifestado su extrañeza ante las vinculaciones que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha establecido en un informe remitido al juez de la Audiencia Nacional que instruye la causa contra él. La investigación judicial gira en torno a presuntos delitos de integración en organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
La reacción del expresidente ante el informe policial
El portavoz de Zapatero, Luis Arroyo —presidente del Ateneo de Madrid y antiguo colaborador en su gabinete presidencial— fue el encargado de trasladar públicamente la posición del expresidente a través de una entrevista en televisión. Arroyo describió el documento elaborado por la UDEF como un informe “brutal” basado en una sucesión de “conjeturas” que el propio Zapatero considera infundadas.
Entre los aspectos que más han llamado la atención del exjefe del Ejecutivo figura la conexión que los agentes habrían establecido entre su persona y el dinero en efectivo localizado en el domicilio de Julio Martínez, identificado en la causa como su presunto testaferro. Según el portavoz, ese dinero habría sido hallado oculto en el interior de una bolsa de golf, y la vinculación con Zapatero le habría resultado especialmente llamativa. En palabras de Arroyo, el expresidente considera que las relaciones con empresas y personas que figuran en el escrito policial “están cogidas por los pelos”.
Las joyas, las cuentas de sus hijas y la vida personal “destripada”
Arroyo también expresó el malestar de Zapatero ante la exposición pública de aspectos de su vida privada derivada de la investigación: desde los movimientos en las cuentas bancarias de sus hijas hasta las conversaciones mantenidas con su secretaria personal. El portavoz mencionó igualmente el hallazgo de joyas en la caja fuerte del despacho del expresidente, cuyo valor situó entre 30.000 y 50.000 euros. Según explicó, las piezas procederían de herencias familiares —tanto por parte de la madre de Zapatero como de la de su esposa, Sonsoles Espinosa— y de obsequios recibidos a lo largo de los años, aunque no precisó si algunos de esos regalos se produjeron durante el ejercicio de la presidencia del Gobierno.
Sobre el motivo por el que esas joyas se encontraban en su oficina y no en su vivienda, Arroyo aclaró que el expresidente y su familia residen actualmente en un inmueble alquilado, lo que habría llevado a Zapatero a considerar su despacho como un lugar más seguro para su custodia.
La preocupación por sus hijas y su secretaria
El portavoz hizo extensiva la inquietud de Zapatero a las personas de su entorno más cercano que también aparecen en el informe de la UDEF. En concreto, se refirió a sus dos hijas, Laura y Alba, y a su secretaria, Gertrudis Alcázar, cuyas actividades han quedado igualmente recogidas en el documento policial. Arroyo subrayó que todas las gestiones realizadas por ellas tienen un carácter “perfectamente legal y legítimo” y que el expresidente confía en poder demostrarlo ante el juez.
Zapatero, pendiente del juez y convencido de la dimensión política del caso
A pesar de que Zapatero, según su portavoz, tiene interés en pronunciarse públicamente sobre la investigación, ha optado por mantener la reserva mientras el procedimiento judicial sigue su curso, en señal de respeto hacia el instructor de la causa.
En cuanto al origen de la investigación, el entorno del expresidente sostiene que la causa tiene un trasfondo político y que su arranque coincide con el momento en que Zapatero comenzó a respaldar activamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en 2023. Arroyo añadió que otros ex presidentes del Ejecutivo llevan a cabo actividades similares sin que ello haya derivado en actuaciones judiciales equivalentes, en una referencia implícita a Felipe González y José María Aznar.
