Adamuz (Córdoba), 20 de enero de 2026 – Los investigadores han corroborado que la rotura de una soldadura específica en el carril –identificada como L-10717 número 23117, en el kilómetro 318,7– fue la causa directa del descarrilamiento del tren Iryo 6189 en Adamuz. Este fallo en la infraestructura provocó que el vagón número 6 se saliera de la vía e impactara frontalmente contra el Alvia 2384 que circulaba en sentido contrario, en un accidente que ya se cobra 40 vidas, con 32 personas desaparecidas y 122 heridos, 13 de ellos en estado grave.
Un defecto en una vía recién renovada
El tramo de vía donde ocurrió la fractura fue renovado en mayo de 2025, tras una inversión de 700 millones de euros, según confirmó el ministro de Transportes, Óscar Puente. Además, el tren Iryo implicado es “relativamente nuevo”, con menos de cuatro años de servicio, y fue sometido a una revisión de mantenimiento cuatro días antes del siniestro.
La investigación técnica, a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y apoyada por el Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil, se centra ahora en determinar por qué falló esa soldadura en concreto. Las primeras hipótesis incluyen la posibilidad de que el vagón 6 arrastrara algún objeto pesado adosado a sus bajos, que al contactar con la vía provocara la ruptura. Testigos de ese vagón relataron sentir “unas extrañas perturbaciones” poco antes del descarrilamiento.
Cronología de un impacto inevitable
El accidente ocurrió a las 19:39 horas del domingo. Tras fracturarse la soldadura, los vagones 6, 7 y 8 del Iryo –que cubría la ruta Málaga-Madrid– se desviaron hacia la vía contigua. Allí, colisionaron con el Alvia 2384 (Madrid-Huelva), que cayó por un terraplén de cuatro metros de altura. Los dos primeros vagones de este último tren, donde viajaban el maquinista y 56 pasajeros, sufrieron las peores consecuencias.
Cautela institucional y complejas labores de rescate
El ministro Óscar Puente, si bien reconoció la rotura del carril, advirtió que aún no está establecida la relación causal definitiva. “Aún debe determinarse si esa rotura es causa o consecuencia del descarrilamiento”, afirmó, subrayando que cualquier hipótesis “exige análisis de laboratorio” y que avanzar una tesis ahora “sería especulativo”.
Mientras tanto, las labores de rescate e identificación son complejas. La Sección Civil de Instrucción del Juzgado de Montoro ha ordenado pruebas de ADN debido al estado de las víctimas. Además, la difícil orografía del terraplén está ralentizando el levantamiento de los vagones, requiriéndose incluso la posibilidad de abrir un acceso especial para la maquinaria pesada.
La investigación continúa abierta para esclarecer las responsabilidades técnicas y prevenir que una tragedia similar vuelva a ocurrir en una de las líneas de alta velocidad más importantes de España.
