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viernes, 13 de marzo de 2026
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Cazas españoles interceptan dos aeronaves militares rusas en las proximidades del espacio aéreo de Lituania

Cazas españoles interceptan dos aeronaves militares rusas en las proximidades del espacio aéreo de Lituania

Por

Miguel Ángel

La maniobra defensiva, ejecutada desde la base de Siauliai, se enmarca dentro de la operación ‘Centinela Oriental’, el operativo diseñado por la Alianza Atlántica para blindar el flanco este frente a las incursiones de Moscú.

Aviones de combate pertenecientes a las Fuerzas Armadas españolas han protagonizado una nueva maniobra de seguridad e interceptación al identificar, aproximarse y escoltar a dos aeronaves militares de la Fuerza Aérea de Rusia que sobrevolaban las inmediaciones del espacio aéreo de Lituania. Esta acción táctica se inscribe dentro de las operaciones de vigilancia y control permanente que la Alianza Atlántica mantiene activas en la región del mar Báltico.

El incidente, registrado durante la jornada de este lunes, tuvo como protagonistas a dos aviones de ataque de la aviación rusa, identificados concretamente como unidades del modelo SU-24D Fencer. Los aparatos militares detectados se encontraban transitando por el corredor del espacio aéreo internacional, una zona de tránsito habitual pero sensible. Sin embargo, la trayectoria de los aviones los situaba volando a escasa distancia de los límites territoriales que marcan las fronteras orientales de los países miembros de la OTAN, lo que desencadenó de manera preventiva las alarmas del sistema de defensa de la coalición.

Despliegue inmediato desde la base de Siauliai

Para neutralizar cualquier posible eventualidad o riesgo de vulneración del espacio aéreo soberano de los aliados, las fuerzas integradas en la Policía Aérea del Báltico activaron de inmediato un protocolo de salida de emergencia. Esta maniobra de despegue exprés, conocida en la estandarización militar de la OTAN bajo el término de ‘Alpha Scramble’, fue ordenada y ejecutada desde las instalaciones de la base aérea de Siauliai, ubicada en territorio lituano.

El peso y la responsabilidad de esta misión recayó directamente sobre los pilotos de los cazas españoles, que se encontraban a los mandos de unidades del modelo C.16. Estos aviones forman parte del contingente militar desplegado actualmente y asignado al destacamento bautizado como ‘Vilkas’.

Las dotaciones del contingente operan sometidas a un riguroso sistema de alerta rápida (QRA, por sus siglas en inglés), el cual está diseñado metodológicamente para que las aeronaves puedan estar en el aire en cuestión de minutos ante cualquier incursión no autorizada o movimiento aéreo sospechoso. Además, la solvencia operativa de esta misión en el cielo báltico está garantizada por el apoyo logístico de un avión nodriza, en concreto el modelo Tk23, encargado de las vitales tareas de reabastecimiento en vuelo para multiplicar la autonomía de los interceptores.

El paraguas defensivo de la Operación ‘Centinela Oriental’

El seguimiento y escolta de los bombarderos Fencer no responde a un hecho aislado de la jornada, sino que constituye una pieza fundamental del engranaje de la Operación ‘Centinela Oriental’. El mandato central y el propósito de esta ambiciosa iniciativa militar consisten en salvaguardar, vigilar y proteger con medios reforzados todo el territorio que conforma el flanco este de la Alianza Atlántica.

Esta misión ‘Centinela Oriental’ nació como una respuesta contundente y una medida de firme disuasión ante el clima de tensión creciente y la multiplicación de riesgos en el tablero de Europa del Este. Su meta estratégica radica en ensanchar y perfeccionar la capacidad de la OTAN a la hora de contrarrestar el amplio abanico de amenazas militares provenientes de Rusia. Los protocolos de la operación han puesto un énfasis especial y muy prioritario en la capacidad de interceptar vehículos aéreos no tripulados (drones) de origen ruso, evitando que estos crucen y violen impunemente el espacio aéreo de las naciones europeas aliadas.

El precedente clave: la crisis de los drones en Polonia

La activación definitiva de todo este engranaje de vigilancia reforzada tiene unas raíces temporales muy concretas. Fue la respuesta institucional que adoptó la Alianza para atender la llamada de alerta del Gobierno de Polonia, cuyas autoridades tomaron la decisión de invocar el artículo 4 del Tratado fundacional. Esta petición de deliberación conjunta se formalizó inmediatamente después de que se produjese una alarmante incursión de un dron ruso en el espacio aéreo del territorio polaco, hechos que tuvieron lugar durante las jornadas del 9 y 10 de septiembre del año 2025.

Conscientes de la gravedad de la vulneración fronteriza, los altos mandos atlánticos actuaron con presteza. Tan solo 48 horas después del incidente en Polonia, el 12 de septiembre de 2025, se dio luz verde de forma oficial al inicio de la Operación ‘Centinela Oriental’. Como muestra de la determinación de Occidente frente al problema, la operación arrancó sus actividades sin tener fijada en el calendario ninguna fecha de finalización prevista.

La aportación española a la arquitectura de seguridad continental

Dentro de esta arquitectura defensiva multinacional, España ha optado por mantener un rol muy activo y comprometido. En la misma fecha en la que se activaron las órdenes de la operación, aquel 12 de septiembre de 2025, las autoridades gubernamentales españolas anunciaron públicamente su firme intención de unirse a la iniciativa.

Esta contribución militar se fundamenta en un principio inquebrantable de “solidaridad” con el resto de aliados, materializándose sobre el terreno con la aportación de los citados cazas Eurofighter C.16, los sistemas de alerta rápida QRA y el indispensable avión de repostaje aéreo. La interceptación de esta semana pone de manifiesto que las alertas y la tensión geostratégica en la frontera oriental del continente siguen obligando a una vigilancia constante.


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