14 de enero de 2026 – La crisis en el socialismo extremeño ha culminado este miércoles con la salida definitiva de su hasta ahora figura más visible. Miguel Ángel Gallardo ha renunciado formalmente a su acta de diputado en la Asamblea de Extremadura, una decisión que conlleva la pérdida inmediata de su condición de aforado ante la Justicia.
La renuncia al escaño se produce en un contexto de máxima tensión política para el dirigente socialista. Gallardo, que ya había dimitido de su cargo como secretario general del PSOE de Extremadura tras el descalabro electoral sufrido por su partido en los comicios de diciembre de 2025, cierra así la puerta a continuar en la vida parlamentaria regional.
Según fuentes cercanas a la Asamblea, la entrega del acta se ha formalizado esta mañana, confirmando que Gallardo no formará parte del Grupo Parlamentario Socialista en esta nueva legislatura. Esta maniobra desactiva las críticas de la oposición, que habían señalado en reiteradas ocasiones que el dirigente buscaba mantener el escaño principalmente para conservar el fuero parlamentario frente a las investigaciones judiciales en curso.
Adiós al blindaje judicial
El punto clave de esta renuncia es la pérdida del aforamiento. Al dejar de ser diputado autonómico, Miguel Ángel Gallardo deberá responder ante la justicia ordinaria en las causas que le afecten, sin la protección que brinda el Estatuto de Autonomía a los parlamentarios regionales.
Este movimiento contrasta con la estrategia seguida meses atrás, cuando el dirigente protagonizó una polémica reestructuración de las listas para acceder a la Asamblea, un movimiento que fue calificado por partidos como Vox y el PP como un “fraude de ley” diseñado para blindarse judicialmente en el marco de las investigaciones relacionadas con la Diputación de Badajoz y el denominado ‘caso David Sánchez’.
Una salida forzada por las urnas
La decisión de Gallardo es la consecuencia directa de los resultados electorales de finales de 2025, donde el PSOE de Extremadura registró un mínimo histórico de apoyo popular. La debacle en las urnas hizo insostenible su liderazgo orgánico, provocando su dimisión como secretario general al día siguiente del recuento.
Aunque en un primer momento parte de su entorno sugirió que podría mantener el acta para liderar la oposición o “no traicionar la confianza de los votantes”, la presión interna y la necesidad de renovación en las filas socialistas han precipitado su salida total. Con su marcha, el PSOE extremeño se adentra en una compleja travesía para reconstruir su liderazgo y recuperar la confianza del electorado en la región.