Mientras la administración estadounidense explora vías pragmáticas para garantizar el flujo petrolero y una posible transición ordenada en Venezuela, un nuevo informe de inteligencia ha aterrizado en los despachos de Washington con una advertencia clara: la figura de Delcy Rodríguez no es solo política. Según revela el documento, la actual mujer fuerte de Caracas y su pareja sentimental habrían tejido una extensa red de “negocios millonarios” a la sombra del Estado, acumulando una fortuna que podría comprometer cualquier negociación transparente.
La doble cara de la negociación
El informe, cuya existencia ha sido confirmada por fuentes cercanas al Departamento de Estado, pone el foco en las actividades financieras de Rodríguez y su pareja en Venezuela. El texto alerta a la Casa Blanca de que, detrás de la fachada de funcionaria eficiente y dialogante que Rodríguez ha intentado vender a los enlaces de Donald Trump, existe un entramado empresarial que se ha beneficiado directamente de contratos estatales, especialmente en los sectores de importación y servicios logísticos vinculados a PDVSA y a los programas de abastecimiento.
Los analistas de inteligencia advierten que estos intereses personales podrían ser un obstáculo insalvable para la normalización democrática. “No estamos hablando solo de política, sino de la protección de un patrimonio ilícito masivo”, señala una fuente consultada. El dossier detalla cómo se habrían desviado fondos a través de testaferros y empresas fachada, operaciones que involucran directamente a su pareja, quien habría actuado como operador financiero en la sombra.
El dilema de Washington
La revelación llega en un momento crítico. Tras los recientes movimientos políticos en Caracas, sectores pragmáticos en Washington habían abogado por “blanquear” en cierta medida a Rodríguez, considerándola la única figura con autoridad real para evitar un colapso anárquico y garantizar los envíos de crudo que el mercado estadounidense demanda. Sin embargo, este informe echa un jarro de agua fría sobre esa estrategia.
El documento subraya que dar oxígeno financiero a un gobierno liderado por Rodríguez sin exigir el desmantelamiento de estas redes de corrupción equivaldría a fortalecer a una nueva oligarquía, blindando los capitales que el informe atribuye a la vicepresidenta y su compañero.
Reacciones en silencio
Hasta el momento, Miraflores ha mantenido silencio sobre estas filtraciones. No obstante, en los pasillos del poder en Caracas, la noticia ha caído como una bomba, avivando las tensiones internas dentro del chavismo, donde otros actores ven con recelo el poder acumulado por la vicepresidenta y su círculo civil. Para la administración Trump, el informe obliga a recalibrar la brújula: confiar en Delcy Rodríguez podría significar ser cómplice involuntario de una de las tramas de enriquecimiento más grandes de la era post-Chávez.